La cebada reclama atención

Así  lo expresa Jorge Ustarroz, desde el SE de Buenos Aires. También los especialistas que han detectado la presencia de escaldadura y manchas.

“Hoy apareció el sol después de tanta lluvia”, cuenta Jorge Ustarroz, de la Cooperativa Agropecuaria General Necochea. En el sudeste (SE) bonaerense el cultivo de fina se presenta complicado  con el agua y las fechas de siembra. “La siembra de fina comenzó en junio pero luego debió interrumpirse. Tanto de trigo como de cebada debe faltar un 40%”.

La Directora Técnica de Ceanagro, Andrea Rosso, cuenta que en la zona del SE bonaerense- abarcando Necochea, Balcarce, Mar del Plata y la banda que va desde la Ruta 2 para al lado de Gral. Madariaga- lo que está viendo en cebada es que “lo que fue sembrado bien temprano, que ya está en un estado de macollaje, z 22, empieza a evidenciar presencia de escaldadura.  Eso tiene que ver con las condiciones ambientales de esta campaña, en la que llevan llovidos entre 650 y 800 mm. También en trigo se empiezan a ver manchas amarillas que no son las típicas”.

La recomendación de la especialista para manchas es la aplicación temprana. “Estos pronósticos van a llevar a otro tipo de problema en cebada pero de movida van a ser manchas”, refleja Andrea Rosso, quien recomienda monitorear y, una vez que se alcanzan los umbrales de aplicación, aplicar para manchas. Es decir, no esperar a tener royas sino que, con un nivel de umbral de manchas, aplicar para manchas”.

También la  Regional Sur Este de AAPPCE informa la presencia de  Mancha en red y  Escaldadura en el cultivo de  cebada, en la localidad de Tres Arroyos. El cultivo se encuentra en z22 con entre 5-10% de incidencia de mancha en red. También se evidencia la presencia de escaldadura. AAPPCE se suma a la recomendación de intensificar monitoreos.

Un cultivo para esmerarse. La cebada es un cultivo ya instalado en la región que tiene una historia de idas y vueltas. “El cultivo de cebada tuvo una incursión en la zona de SE hace muchos años- estamos hablando de los 90´- con variedades más limitadas en rendimiento, que sufrían de no tener dormición, por lo que cuando se atrasaba la cosecha, hasta se brotaban en espigas. Esas dificultades, sumadas a los altos rindes del trigo, presentaba una competencia desleal para el cultivo de cebada en esta zona”, cuenta Jorge Ustarroz.

“Después aparecieron variedades como la famosa “Scarlet” que invadió zonas trigueras, compitiendo la cebada fuertemente con rendimiento y con virtudes respecto a lo que es escape a heladas en floración o períodos de sequía”, refleja Jorge. Aparecieron luego otras variedades y con ello, el cultivo se instaló definitivamente en la zona.

 “El cultivo de cebada implica otra dedicación de parte de los productores, por los cuidado que requiere, tanto en materia de enfermedades como en momentos de cosecha donde puede estar afectado por debilidad de caña y quebrarse”, explican desde la Cooperativa de Necochea. “El productor, por suerte, aprende rápido esas cosas. Como primera medida, con el fortalecimiento del cultivo, se incorporó el uso de fungicidas. Allí aparecieron los fungicidas con dobles aplicaciones, algo que en trigo prácticamente no hacemos”. En  el año 2001 se presentó un periodo muy crítico para la cebada con un severo ataque de Ramularia. “En ese año, la variedad Scarlet se destruyó, tuvo problemas de caña, de quebradura y de mermas de rendimiento muy alto. Las otras variedades como Shakira, Andreia y Traveler empezaron a imponerse en la zona con muy altos rendimiento y con un comportamiento un poco  mejor de la caña en el momento de la cosecha. Hicieron entrada en escena los fungicidas tradicionales y empezaron a cobrar importancia las carboxamidas. Pero, por inquietud de nuestra cooperativa, empecé a usar Almagor- en la vereda opuesta de los fungicidas tradicionales y las carboxamidas- y comprobé  que tenía muy buen comportamiento frente a  Ramularia”, cuenta Ustarroz.

 

Cuestión de estrategia. Vale decir que esta es una enfermedad que no solamente se adapta a los hábitos tradicionales de la aplicación de un fungicida sino que va de la mano con estrategias de aplicación. “No por el hecho de usar un fungicida, funciona el control- manifiesta Ustarroz-Habitualmente pensamos en un fungicida de baja residualidad al principio del cultivo y después el de alta residualidad y más espectro del control al final del ciclo. Empezamos a  notar que esa no era una estrategia técnica acertada con cebada, a notar que los fungicidas de mayor espectro de control era conveniente usarlos en la primera aplicación y no en la segunda. Por eso empezamos a usar el Almagor en encañazón y hacemos un repaso en espiga embuchada”.

El equipo de Desarrollo de Mercado de ADAMA Argentina recomienda Almagor 1,25 lt/ha en estado de z32 para el control de manchas como escaldadura, mancha borrosa y mancha en red. Almagor, dada su formulación, presenta una excelente performance de control de manchas, brindándole al cultivo un status sanitario tal que permite llegar a z39 con menores probabilidades de quebrado, ayudando además a la performance de aplicaciones de carboxamidas para el control de ramularia.

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Las royas y las manchas jaquean la campaña de fina