“Hay que seguir la evolución de las enfermedades más allá de las distintas condiciones ambientales”

La recomendación pertenece a la fitopatologa Margarita Sillón, quien se refiere a las condiciones de estrés de la soja y el maíz y cómo esto las predispone a las enfermedades.

El área sojera es muy amplia y así también las diferentes realidades que vive el cultivo. Los déficits y excesos hídricos, en todo caso, son lo que plantean una tarea común: la de prestar atención a las enfermedades. Así lo explica la fitopatologa, Margarita Sillón.

“Cuando hay escasez de agua, la soja va presentarse con cierta senescencia en las hojas y esta puede ser aprovechada por determinados hongos que están en el rastrojo”, refiere Sillón. Estos son patógenos menores en situaciones normales, pero se transforman en oportunistas cuando el estrés arrecia: colonizan esas hojas y pueden empezar a generar distintas mancha foliares. “La recomendación es que aún con cierto estrés hay que revisar el cultivo. Nos ha pasado otros años: la soja cerca de R1, cuando el cultivo necesita energía para formar las flores, empiezan a aparecer ciertas manchas que a pesar de la falta de agua empiezan a avanzar sobre el cultivo”, relata Margarita. En definitiva, se hace imperativo ir haciendo una evaluación periódica, ya sea semanal o quincenal. “Cuando hay sequía  o falta de agua puede ser quincenal porque las enfermedades van a progresar más lento pero no significa que no estén presentes. De golpe hay una cierta cantidad de patógenos y como ya están colonizando se pueden presentar los síntomas en pocos días. Hay que seguir la evolución de las enfermedades a pesar de las distintas condiciones ambientales”.

Desde Adama, y en coincidencia con las recomendaciones de monitoreo y toma de decisión de la aplicación del fungicidas, expresadas por la especialista Sillón, Vicente Banchio, integrante del equipo de Desarrollo técnico de Mercado y líder del cultivo de soja, recomienda la aplicación de Acadia Bio, único fungicida con tecnología antiestrés, el cual brinda un excelente control sobre las enfermedades más frecuentes de la soja, disminuyendo los efectos del estrés oxidativo y asegurando un cultivo más verde por más tiempo, ofreciendo como resultado un plus de rendimiento para tu soja. Los estudios realizados refieren un aumento del 12% sobre el testigo sin aplicar.

Enfermedades de (no tan) fin de ciclo. Las EFC (enfermedades de fin de ciclo)  tienen algunas características propias que han ido incrementándose en estos últimos años y es que lo agentes que las causan son patógenos que sobreviven en el rastrojo. “El monocultivo, asociado a la presencia de rastrojo va incrementando la fuente de inoculo con mayor cantidad de estructura de estos hongos año tras año. Esa mayor fuente de inoculo hace que la presencia de enfermedades sea hoy por hoy generalizada en toda el área sojera, por supuesto con diferencias”. En la descripción de la fitopatologa, hay una intensidad mucho más baja en el oeste de Buenos Aires o en La Pampa y una intensidad mucho más alta en Entre Ríos y Santa Fe. Esto se explica por las distintas condiciones ambientales y  por los años de monocultivo. “Soja tras soja, con una determinada cantidad de años en siembra directa es más cantidad de inoculo”. Esa misma cantidad hace que se presenten antes las enfermedades.

Esto redefine el concepto de EFC: “Hace unos 10 años hablábamos de EFC porque ocurrían en R5, es decir, cuando estaba llenando el grano. Hoy en muchas de las áreas de mayor impacto e enfermedades, empiezan a ocurrir en R2, es decir, en plena floración”. Ese adelanto también tiene que ser seguido por el técnico, según recomienda Sillón. “Si en su cabeza queda la idea de que recién van a aparecer las enfermedades cuando la soja esté llenando grano, va a llegar muy tarde con cualquier tipo de decisión de fungicida. Por eso apunto también al monitoreo y la toma de decisión de la aplicación de fungicida. Hoy no hay una receta exacta para toda el área sojera. Hay que pensar en cada lote en particular o al menos en varios lotes semejantes, y chequearlos periódicamente para ver cómo han ido evolucionando las enfermedades”, asegura la especialista.

En maíz, el material genético. Con este cultivo sigue dándose una relación muy importante con el aspecto genético, algo que no sucede en soja. “Si vamos a sembrar un híbrido susceptible a la roya del maíz vamos a tener que monitorear en forma temprana porque su momento de aparición es V6. 

Mientras tanto ha habido un incremento de manchas foliares, en especial tizón foliar, un hongo que persiste en el rastrojo y muchas veces ocupa el nicho que ocupa de lo que ocuparía la roya en híbridos resistentes a roya. “Se ha visto en ellos que alrededor de floración, de R1, empiezan a desarrollar tizón foliar. Lo que ocurre con este hongo es que posee un período de incubación muy largo y muchas veces las condiciones ambientales del momento de colonización no se tienen en cuenta, porque son períodos prolongados de humedad en estado vegetativo y los síntomas de esa enfermedad recién aparecen, a lo mejor, 35 días después. Entonces muchas veces eso confunde al técnico que evalúa las condiciones ambientales inmediatas a cuando él encontró los síntomas y, en este caso, el hongo tiene un largo periodo de incubación”, explica Margarita. 

Manchas nuevas. En la experiencia del equipo del especialista también están apareciendo en el maíz distintos tipos de manchas, nuevas si se quiere, aunque no del todo. “Hay algunos hongos que generan manchas en el maíz- antracnosis es una de ellas- y tienen la  característica de que si hay alguna enfermedad foliar importante en el momento de floración, ese estrés removiliza los nutrientes que tiene el tallo y luego este es más susceptible de ser colonizado por otros hongos y deriva en otra enfermedad que se llama podredumbre de raíz y tallo. Eso sobre todo en maíces de segunda”. Hay que prestarle mucha atención en el momento de floración porque pueden encontrarse con este tipo de problema ye esas podredumbres no se controlan con fungicidas, ya que el cultivo es colonizado desde la raíz. “Lo que se recomiendo es manejar una buena sanidad del maíz, también en cuanto a plagas, y realizar una cosecha oportuna del cultivo”. 

En ese sentido, Juan Pablo Cristofalo, integrante del equipo de Desarrollo Técnico de Mercado de Adama y líder del cultivo de maíz recomienda las aplicaciones en la ventana fenológica V6-VT, dependiendo del avance de las enfermedades, sea Roya o Tizón, la que primera llegue al umbral.

“Es clave el monitoreo del lote para poder hacer un correcto uso del fungicida. La presión de dichas enfermedades estará atada a las condiciones climáticas, fechas de siembra, status sanitario del hibrido, entre otras cosas”, afirma el especialista.

“Nuestro nuevo fungicida Acadia Bio, no sólo permite el control de las enfermedades mencionadas, sino que además permite al hibrido acercarse un poco más al máximo potencial genotípico,  esto es, aportando un plus de rendimiento de 3% por encima de los fungicidas mezclas”.  

Este incremento de rinde por encima de los fungicidas mezclas es gracias al accionar de la tecnología “Active Bio”, incorporada dentro de la formulación de Acadia Bio.

Hay que seguir la evolución de las enfermedades más allá de las distintas condiciones ambientales