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-Maíz: "o ellas (las malezas), o yo"

Si pudiera hablar, el cultivo lo pediría. Las malezas, especialmente las gramíneas, constituyen uno de los factores de mayor incidencia en los rindes.
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Fuente: MalezaCero.com.ar

Nuestros cultivos hace rato que no están solos. Las malezas llegaron para quedarse y complican las estrategias de productores chicos, medianos y grandes. En maíz, particularmente, las malezas que prosperan tienen un gran nivel de incidencia en el rinde del cultivo. Sobrado motivo para prevenir, apuntar al reconocimiento temprano y analizar estrategias de manejo de malezas en maíz.

Como cita el Ing. Agr. Juan Carlos Papa, de INTA, “el manejo adecuado del cultivo de maíz exige la integración coordinada de distintos factores de producción y la relación que guardan estos entre sí es sumamente estrecha, de tal manera que la acción desfavorable de uno de ellos puede llegar a limitar la expresión óptima de los otros. Dentro de estos factores, el control de malezas constituye uno de los de mayor incidencia. Su acción negativa se traduce principalmente en las pérdidas derivadas de la interferencia que las malezas causan sobre el cultivo pudiendo alcanzar valores de hasta el 95% dependiendo esto de la composición de la comunidad y la densidad de las distintas especies presentes”.

Cuáles son y cómo las manejamos. En manejos de siembra directa se genera un ambiente edáfico que favorece la proliferación de gramíneas anuales. Y lo dicho: su interferencia con el cultivo puede ocasionar pérdidas altamente significativas. Dentro de ellas podemos citar al pasto cuaresma (Digitaria sanguinalis), pasto bandera (Brachiaria spp.), pasto pata de ganso (Eleusine indica), etc. El Ing. Papa recomienda realizar un control temprano de dichas malezas, a fin de minimizar las pérdidas y evitar rebrotes.

Y es que al ser el maíz un cultivo de crecimiento inicial muy lento ya desde la etapa de implantación, las malezas pueden ocasionar importantes daños. El período crítico de interferencia de las malezas puede llegar hasta V8 o incluso V9.

Por lo mismo, es de vital importancia ejercer un control temprano y una herramienta fundamental para el control de malezas en maíz son los herbicidas residuales. La atrazina, por citar uno de ellos, cuyo espectro abarca principalmente a malezas de hoja ancha, frecuentemente en mezcla con algún herbicida del grupo de las amidas tal como el alaclor, metolaclor o acetoclor, que son principalmente graminicidas. “La actividad de ambos grupos, pero principalmente la de los graminicidas, es altamente dependiente de las lluvias posteriores a la aplicación; si éstas se retrasan, las nuevas emergencias pueden constituirse en un problema”, indica Juan Carlos Papa.

“En la última década se han realizado importantes avances en materia de herbicidas postemergentes selectivos para maíz de amplio espectro, los que se constituyen en una herramienta muy útil en situaciones en que, por distintos motivos, pueden haber fallado los tratamientos residuales o bien no se los empleó”, afirma Papa.

“Alternativas para el manejo de malezas en maíz tenemos varias”, augura por su parte Gabriel Picapietra, en el INTA Pergamino. “Las que más estamos estudiando son alternativas químicas, en distintos sistemas. Tenemos aplicaciones en barbecho muy temprano- apenas salida la cosecha del cultivo anterior- aplicaciones en barbecho corto, previo a la siembra y aplicaciones en post emergencia”, referencia.

Acerca del mejor plan, Picapietra advierte en coincidencia que “el adecuado manejo es aquel en que uno toma cartas en el asunto de manera temprana. Insistimos en el monitoreo de lotes, en la recorrida de los campos, la identificación de malezas y de los focos problema, para luego actuar sobre las conclusiones alcanzadas”.

Rama negra es uno de los problemas más generales en la zona que cubre el Ing. con su trabajo. “Si bien es bastante difícil de controlar, si actuamos a tiempo podemos evitar un problema mayor a futuro”. Pero lo cierto es que son las gramíneas las que más van a interferir en pre-siembra o en post- emergencia del cultivo.

Por la sustentabilidad. “El maíz es un cultivo cuya inclusión en la rotación es de fundamental importancia para contribuir a la sustentabilidad del sistema. La introducción en el mercado de nuevos herbicidas es siempre bienvenida, en virtud de que permiten rotar y/o combinar el glifosato con otros grupos químicos, para evitar la manifestación de problemas de resistencia y/o tolerancia”, afirma el Ing. Papa.

Picapietra se expresa en el mismo sentido: “la idea es no basarse en el uso repetido de un mismo modo de acción. Hay que rotar modos de acción de herbicidas para prevenir la aparición de poblaciones de malezas resistentes y posibles efectos negativos sobre el cultivo”.