Agricultura digital. Por Bill Gates

En la actualidad, cientos de millones de africanos dependen de la agricultura para subsistir pero no crecen ni venden tanto de su excedente como podrían. Como resultado África tuvo que importar $40 billones de valor en comida el último año.

Algo no está funcionando apropiadamente cuando la mitad de un continente produce comida y el continente compra la comida en otro lugar.

El principal problema radica en el hecho de que los mercados agrícolas, como los bancos, existen en un plano formal, mientras que los pequeños productores existen en uno informal. Entonces los productores y los mercados no se pueden comunicar efectivamente. Los pequeños productores no saben lo que los mercados pagarán.

Ellos no pueden cultivar de acuerdo a las especificaciones del Mercado porque no conocen las especificaciones. No tienen modo de aprender las prácticas de gestión agrícola que les harían duplicar o triplicar sus rindes. En cambio, ellos producen lo que pueden comer o comercializar localmente, el mismo modo en que siempre lo hicieron.

En tanto esta desconexión informativa continúe, continuará una desconexión física. Las vías para hacer llegar estos cultivos desde la tranquera a los mercados no existen, porque el Mercado no quiere los cultivos que estos productores están produciendo en os modos y volúmenes en que los están haciendo crecer. Por lo mismo los productores están aislados, varados sin dinero ni voz que el Mercado pueda escuchar.

Pero la tecnología digital puede actuar casi como un decodificador secreto que vincule a los sectores formales e informales. Los pequeños productores ya están usando sus teléfonos móviles para comunicarse dentro de sus redes para hablar con familia y amigos. Las instituciones que constituyen el Mercado formal se comunican mayormente del mismo modo. Entonces hoy es posible generar una conversación de doble vía entre los productores y los consumidores africanos. Y esta es una conversación enteramente nueva. Cada una de las partes será capaz de expresar sus necesidades a la otra por primera vez.

Cuando la información puede fluir fácilmente, cuando los datos son democratizados, el costo de hacer negocios y agricultura baja considerablemente, tanto como el costo de las transacciones baja cuando las transacciones financieras son digitales.

El excesivo tiempo y dinero que los productores y los agronegocios gastan manejando el riesgo de hacer negocios con socios deconocidos cala hondo en la eficiencia. Cuando estos socios pueden conocerse entre sí fácilmente, pueden funcionar como nodos en un mercado singular, la agricultura prospera.

Pero no es tan fácil como estos párrafos lo expresan. Construir un sistema agrícola digital que realmente alcance estas metas requerirá innovaciones e inversiones. Pero el punto es que esto no era posible antes y ahora lo es. La variable agregada de la tecnología digital ha cambiado la ecuación del desarrollo agrícola.