Cual es el valor actual de las herramientas de manejo de Cogollero en maiz

¿Cuál es el valor actual de las herramientas de manejo de Cogollero en maíz?

Fue la consigna que guió el desarrolló del concurrido Taller Adama, en el Congreso Aapresid “Resiliar”.
Cual es el valor actual de las herramientas de manejo de Cogollero en maiz

En el día más agitado del Congreso Aapresid, la mañana de los talleres incluyó una interesante propuesta coordinada por Adama. “Valor de las herramientas actuales para el manejo de Cogollero en Maíz”, fue el título que acompaño las alocuciones del Ing. Ag. Mauro Mortarini, miembro de AAPCE y Andrés Gazzotti, de parte de Adama Argentina. La sala llena confirmó el interés de los presentes por la tecnología en el agro y su vigencia.

“Con el apoyo de compañías como Adama iniciamos este trabajo para conocer cuál es el valor actual de las herramientas en el manejo de Spodoptera frugiperda”, comenzó Mortarini. Basados en el problema del quiebre de resistencia en este evento, puntualmente en el evento Hérculex que fue liberado en 2005 y que en 2011 dejó prácticamente de funcionar, Mortarini aludió que “hoy sabemos que no está controlando la plaga”.

¿Cuánto protege hoy Hérculex? “Nada. El valor es 0. El quiebre e resistencia es claro y está demostrado”, aseveró Mauro Mortarini. Desde AAPCE se realizaron ensayos con otras tecnologías, evaluando su efectividad.

“¿Cuanto podemos capturar del valor perdido?”, se preguntó tácitamente el Ing. Ag. “Es difícil ver a campo tanta contundencia. Logramos bajar muchísimo la incidencia de la plaga cuando Hérculex víptera, fue tratado con un IGR. Los insecticidas pudieron capturar el valor que veníamos perdiendo al no proteger tecnologías como Hérculex”, refirió el tallerista.

“La clave es aprender a monitorear bien la plaga, a monitorear en tiempo y empezar a usar insecticidas. Porque nos estamos quedando sin trades en maíz”, agregó.

A su turno, Andrés Gazzoti se sumó en la recomendación de monitorear los lotes y agregó que es preciso “comenzar las aplicaciones en el momento ideal de uso del producto”. En los ensayos realizados, la contundencia del resultado se debió a que en los dos sitios hubo una gran presión y esta se detuvo ubicando el IGR temprano”. La solución Adama en este caso, fue Rimon.

Rimon inhibe la muda en los estados larvales de los lepidópteros. Actúa por ingestión, por lo que la oruga (larva de lepidóptero) debe comer hoja tratada para que el producto proporcione la acción insecticida.

Lo ideal es aplicar cuando las larvas son pequeñas ya que la cantidad de gramos de activo necesarios para que se produzca la acción insecticida es menor. Traduciendo, la oruga tiene que comer menos (defoliar menos) para morir.

Puntualmente, en la palabra de Gazzotti, la recomendación de ADAMA incluyó:

  • Monitorear los lotes, esto es, relevar al menos 5 estaciones de muestreo de 10 plantas cada una.
  • Comenzar las aplicaciones de Rimon con no más de 20% de plantas con daño Escala Davis grado 2-4 (“raspado” sin agujero). Daño de larvas L1-L3.
  • Dosis: 100-150 cc/ha + Coadyuvante ADAMA (500 cc/ha)
  • Utilizar Coayuvante ADAMA (0,5% v/v) siempre.
  • Procurar un buen mojado del estrato medio del canopeo.

En el espacio de preguntas todos tenían la suya. “¿Cómo se comportó el maíz RR que no tenía eventos?”, consultó uno de los presentes en referencia a que eso también indicaría si se justifica pagar más por un evento que al final vamos a tener que defender. “¿Cuál fue el negocio de haber aplicado una tecnología?”, fue su repregunta. “Lo que el productor no pagó durante estos años lo va a pagar ahora. En tema malezas pasó lo mismo. A tal punto que en algunos lugares por aumento de costos hay cultivos que quedan fuera de juego”, respondió Mortarini con contundencia. “Si elegís un material con más potencia de rendimiento ahí está tu número. Si la tecnología es la adecuada”, agregó.

Incidencia de la plaga. El disertante la mostró ligada con la latitud. “Hacia el norte las presiones son más altas. En la zona centro de la provincia de Buenos Aires, oeste se viene incrementando, con niveles aún bajos pero está. La plaga puede estar avanzando hacia latitudes más templadas. A su vez, dentro de una misma latitud tenés las fechas de siembra”.

Sobre este punto Mortarini aclaró que “en aquellas zonas donde el maíz tiene más potencial, las siembras diferidas han marcado una diferencia en rendimiento pero estamos exponiendo el cultivo a los picos”.

El claro mensaje del disertante del Taller fue: “Hay que seguir bien la curva que tiene esa plaga para cada zona. Todas las herramientas sirven pero no una sola. Podríamos pensar en los IGR como la primera etapa. Y después avanzar sobre algún otro tipo de insecticidas como los evaluados en mezclas donde algún daño acumulado podés tener”.

Es clave el monitoreo. Y el ajuste tiene que ser muy finito. “En el caso de lo IGR es importante actuar en los primeros estadios larvales. Tenemos que estar bajando los umbrales de decisión bastante más”

Los costos. Sobre el tema, Mortarini aclaró que “no están hechos los estudio pero a grosso modo hay un recupero de 88 dólares para repartir entre la aplicación y los productos. Tenés margen de sobra”.

El tiempo marcó el final del taller, pero el interés continuó por los pasillos.