Desafiante panorama para el raleo de pepita

Desafiante panorama para el raleo de pepita

A la luz del impacto de COVID-19, las tareas de raleo manual se ven afectadas y a esto se suman nuevos condicionantes.
Desafiante panorama para el raleo de pepita

En un año que se prefigura de alta floración en el Alto Valle, ya se anuncian las tareas de raleo. Pero este año, en medio de una pandemia y con nuevos condicionantes que se suman, la planificación exige repensar las prácticas habituales. En este contexto, entrevistamos a dos asesores de la zona. Y planteamos las alternativas.

Leandro Fernández es asesor privado y ya se encuentra pensando en la próxima etapa en la producción de peras y manzanas. “Estamos en una temporada de alta, recién está iniciando la floración pero ya te puedo asegurar qué se trata de una floración- sobre todo en manzanas- mucho más abundante que la de la temporada que pasó. Con ello y en el contexto que plantea el COVID, el raleo manual va a tener que ser muy preciso contando con la necesidad tener menos trabajadores por unidad de superficie. Ya lo hemos visto en Europa. En la temporada que pasó todas las actividades que requirieron mano de obra se hicieron más lentas. Conociendo esta situación, el raleo químico cobra importancia en su precisión, para tratar de disminuir las actividades de mano de obra posterior. Puntualmente, creo que este año se va a justificar una estrategia más agresiva, de dos o tres intervenciones de raleo químico. Para complicar un poco más el panorama, el producto para raleo químico que habitualmente se usa no se está consiguiendo, el Carbaril”. Por todo ello, la planificación y la estrategia van a cobrar un papel fundamental en el éxito de la campaña, de acuerdo a la visión del asesor.

Gastón Natalini es distribuidor en la zona del Alto Valle y desde allí relata: “Hoy los productores están terminando el período de heladas en el que determinan qué cantidad de frutos les quedan. A nivel general es un año de alta lo cual hace que haya más frutas que el año anterior. O debería. Allí se empieza a analizar el tema del raleo y este año está muy complicado. No sabemos si el Carbaril va a llegar, ya estamos muy al límite. Ese es un condicionante importante. Una de las opciones es Brevis que, como punto a favor, nos da más tiempo para tomar la decisión del raleo a campo. En cuanto a la opción del raleo manual, con el tema del COVID, es un costo aparte. Se que hay empresas grandes que han podido traer gente de afuera pero deben hacerle un hisopado a su costo. Y tenes que esperar 5 a 10 días hasta que empiezan a trabajar. Creo que la opción del raleo químico es la más razonable”.

Solución Adama. Julieta Bongiovani, Responsable Técnica de Adama para la zona de Alto Valle-Cuyo brinda su recomendación: “el uso de Brevis como raleador en peras y manzanas aporta flexibilidad en la ventana de aplicación, es independiente de la temperatura, asegura un retorno a la floración del año siguiente y además tiene un buen perfil ambiental; en suma, representa más tranquilidad para el productor”. Este año, en particular, Adama lanza una promoción que le permite al productor tomar una posición en la compra del producto. “En cuanto a la aplicación, para variedad Gala y clones la recomendación es una dosis de 3 kg/ha entre los 8 a los 16 mm de calibre de fruto; para la variedad William´s, la dosis de 2,5 kg/ha entre los 8 a 14 mm, y en Red Delicious y clones, la dosis es de 2,5 kg/ha y el momento de aplicación entre los 8 a 12 mm”.

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